Un dia gris se presenta ante mis ojos. La simple tarea de hacer las compras me aletarga pero me predispongo a hacerlo. Después de todo , no me llevará mucho tiempo el hacerla. Ya he desayunado y me abrigo, busco la bolsa , el monedero y salgo a la vida, al barrio, a mi calle. El día realmente está desapacible. Pongo mis manos en los bolsillos de mi campera y camino lentamente hacia la calle. Costumbre que adopté al llegar a Entre Rios. A esta ciudad. La gente, al menos en los barrios no camina por las veredas, pues no existen o solo algunas se titulan así. Antes , como turista, pensaba...¿por que la gente camina por la calle ? Acostumbrada a vivir en Buenos Aires, esto no se me pasaba por la cabeza. Pero luego comprendí. Y me acostumbré. Pero no me quiero detener en esto. Simplemente me acerco al comercio donde compro diariamente y luego de seleccionar los productos, en las góndolas, me dirijo a la caja donde pago la compra y salgo. Y regreso por el mismo camino y ahora disfruto mi regreso porque a lo lejos está el paisaje querido, Unas viejas palmeras ,las casitas, todo No se por que, pero me atraen las palmeras .Es un pequeño paisaje , tal vez, desapercibido para otros, pero no para mí. Una de las viejas palmeras se va inclinando hacia la calle, agobiada por los años pero son fuertes sus ramas y sus hojas tienen aún el verdor perfecto.
Me detengo a plasmar ese instante, mi instante y con mi celular fotografío la escena. Y quedará también aquí ,recordando el momento y mi sentimiento.

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